
Estar lejos de casa tiene tantos significados que sería un erro sin igual tentar defínelos. Es un misto de medo e histeria, pero la medida que el tiempo se va paseando las emociones van cambiando y lo que resta es una nostalgia y una soledad.
La gente es tan afectuosa e tan hospitalera que no nos suple la necesidad de cariño y afecto. Es de todo una contradicción que no comprendo, tal vez se fuesen fríos y distantes me sentiría más calmada.
Tiempo para quedar en la cama y empezar una grande jornada en la arte de no hacer nada, simplemente no hay. Como se no fuese suficiente las clases todas ministradas en otra lengua que no la tuya de nacencia, las personas no quedan un minuto a descansar a si e ni a los otros.
Se estoy parada digiriendo las informaciones luego llega un y empieza a conversar tan rápidamente que mi mente mal acompaña. Sé que lo hacen por pura cordialidad, pero me resulta irritante.
Es todo muy bueno y perfecto, pero la imperfección de los míos es mucho más agradable para mí. Los quiero tanto mis amigos, no veo la hora de abrásalos nuevamente.
Lo que les acreciento como punto a favor es el habito de degustar el mate, en todo tiempo encontramos las personas por las calles con sus porongos y garrafas térmicas, pero sus yerbas son de sabor muy fuerte. También las bebidas calientes son baratísimas y los chicos muy hermosos y educados, me pareció que no son como muchos de Brasil, interesados solamente en “ganar” las chicas, tienen ojos bellos y fijos en un objetivo. Estas cosas me agradaran y espero que encuentre otras más para que no desanime en vivir acá.
Hoy es un día de domingo y en la casa al lado están todos charlando, riendo y bebiendo, por tres veces vinieran a llamarme, sin gusto algún tengo que ir…